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Los caballitos enrosados de Zurumucapio

Característico de San Ángel Zurumucapio es la costumbre de hacer los caballitos enrosados, dedicados a quienes murieron en el año en curso. Son varios los miembros de la comunidad que se dedican a esta labor. El día anterior a la fiesta de los muertos, los hombres arman el cuerpo de los caballitos con varas, luego en la noche, durante la velación junto al altar los “enrosan” aunque en algunas ocasiones una de las las flores que usan son claveles.

Según Rita Caballero Ochoa, nativa del área, se trata de una costumbre que varias personas del pueblo mantienen viva sobre la forma de elaborar los caballitos, una tradición transmitida de generación en generación.

De acuerdo al número de muertos nuevos en el pueblo, los hombres se ponen de acuerdo con los familiares de los fallecidos, estableciendo una ruta para ir de casa en casa haciendo el armazón con varas de laurel, que se atan con cáñamo. El grupo se compone de alrededor de 18 a 20 personas que arman la cabeza, el cuerpo y la cola del caballito, para a continuación ensamblar lo que cada uno hizo. Cuando llegan a la última casa ahí mismo lo enrosan para luego hacer un segundo recorrido de las casas donde ya hicieron el armazón, para llenarlos de flores. La enrosada se hace en la noche para que las flores mantengan la humedad y se vean frescas al día siguiente cuando llevan el caballito al cementerio.  
Al terminar al enrosada lo colocan en una mesa y tanto el altar como el caballito se convierten en el centro de atención de los deudos quienes lo velan con cirios encendidos y rezan alrededor de él invocando el alma del fallecido. Por otro lado, desde muy temprano las personas en las casas se preparan cortando leña, cocinando las verduras y haciendo las tortillas, para ofrecer estos alimentos a quienes colaboren en el arreglo del altar, en la hechura y enrosado del caballito y para atender a los visitantes que llegan a acompañarlos durante toda la noche. Esta actividad, al igual que todas las relacionadas con los preparativos de Día de Muertos o Jimbanqua, es parte de la fiesta dedicada a la persona fallecida.

En San Ángel Zurumucapio el caballito es un elemento clave en la celebración, tan importante como el altar donde se colocan las ofrendas. Al igual que en las poblaciones cercanas, la noche del 31 de octubre se dedica a honrar la memoria de los angelitos con la visita al panteón en la mañana del primero de noviembre. Luego, esa noche está dedicada a los adultos con la celebración en el cementerio el dos de noviembre.

Ganador de la Lente de Plata Mexicana 2006

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